Estoy en cuclillas enganchando una conexión fraudulenta de internet en un monstruoso edificio “a la” Blade Runner en la bladerunneresca ciudad-estado de Hong Kong. Anteayer estuve en Macau, curioso lugar de fachadas portuguesas, ritmo portugués y carteles en portugués, pero en donde nadie habla portugués, sino cantonés. Muy parecido a Lisboa, en lo relativo a la sobrepoblación de chinos. Lo curioso es que los supermercados chinos acá son más caros que los supermercados chinos en Europa. Después de un día de recorrer Macau a pie (es muy pequeño) me embarqué en el ferry rápido a Hong Kong.
Ya escribiré más de Hong Kong cuando tenga claro de qué se trata. La primera impresión es “guau”. Mucho edificio, muchas luces de neón, pero en medio de todo eso, construcciones demacradas, como el “Mirador Mansion” (en donde queda el New Garden Hostel donde duermo), que a pesar del nombre amenaza con caerse derrumbado en cualquier momento. Son 16 pisos con un patio interior gigantesco, a través del cual uno puede ver un corte del lado opuesto, con una veintena de familias por piso. El piso del New Garden es el 13 y tiene un balcón exterior, por lo cual puedo salir y ver al otro Hong Kong, el de las películas. Es allá adonde debo ir ahora para hacer el visado chino, que para ciudadanos chilenos es gentilmente el doble de caro comparado con el resto de las nacionalidades. Y ya no es posible conseguir permiso de 6 meses. Que sea lo que el cónsul quiera.
